Burnout Dominator
Si algo caracteriza a este fabuloso juego de autos desarrollado para la plataforma de PlayStation 2 es el concepto de “conducción temeraria”. Esta entrega de la serie Burnout es, quizás, la más compleja desde el punto de vista de su estructura técnica y su alcance visual.
Burnout Dominator sigue la línea de complejidad y de sorpresas que ya se habían manifestado en la primera entrega de la serie, donde proliferaban los golpes, las distintas variantes de velocidad y la más pura emoción. Asimismo, se trata de un auténtico prodigio de diseño de los técnicos y diseñadores de Criterion.
Algunos analistas señalaron que Burnout Dominator poseía un despliegue demasiado extendido de efectos sensoriales y que, en afán de la espectacularidad de las formas y los efectos, abandonaba lo que debía ser el centro del juego: la conducción y el hecho de que cada jugador pueda escapar de los golpes mientras se desliza en su vehículo. También es cierto que esta nueva entrega de la saga Burnout ha recuperado diversos elementos que podían verse con mayor claridad en la primera entrega.
En el apartado gráfico hay que quitarse el sombrero ante el concepto “renderware” que Criterion ha sabido explotar con auténtico éxito. La introducción del juego – caracterizada por su brevedad – cuenta con la virtud de introducir al jugador en la aventura. El diseño de los menús permite una navegación rápida y fácil así como el conocimiento cabal de lo que el juego propone.
Esta entrega vuelve a incorporar el selector de Hz, un dispositivo que permite el goce de cada partida de juego a sesenta fps durante todo su desarrollo. No aparece, de esa forma, ningún tipo de slowdon, incluso en los momentos de más recarga gráfica y visual.
A diferencia de la entrega anterior de la saga, el muy bien conceptuado Burnout Revenge, el título que acá se comenta está mas cargado de detalles, especialmente en los escenarios donde se lleva adelante la conducción. |